La corredora, apología del hombre moderno, por una mujer moderna

all Apologies

Neta, perdón

Mis disculpas a usted bella dama, distinguido caballero.

Mis disculpas a nuestra venerable institución.

Mis disculpas a esta sociedad moderna y cosmopolita.

Mis disculpas a nuestra noble Nación.

Me disculpo ante todos ustedes por muchas cosas.

Primero que nada, y antes que todo desde luego, me disculpo por la verdad.

Decir la verdad, qué acto tan poco civilizado y francamente rudo.

Opinar sobre las cuestiones que le afectan a uno, a dos, a tres, a 250, a 120 millones, con hechos, argumentos, datos y con cierta mofa, por qué no admitirlo también.

Tal vez lo que les ofende no es la verdad, tal vez es el humor o el cinismo que he elegido para comunicar mi verdad.

En ése caso, me disculpo por el humor.

El humor, particularmente el de elegante color negro, es el cereal con hiel que desayuna mi generación, es nuestro mecanismo favorito para empezar la década, el año, el mes, la semana, los lunes, porque en este mundo en el que somos adultos con aplicaciones que nos ayudan a ser niños, viviendo controlados en un mundo de gente biológicamente anciana, tal vez es la juventud lo que les ofende.

Me disculpo entonces por mi juventud.

Por ser joven y no tener empleo, por ser joven y ya no estudiar, por ser joven y no poder cambiar al mundo, no poder salvarlo y no poder comérmelo con ambición y entusiasmo. ¿O tal vez es el entusiasmo lo que ofende?

Sin más demora me disculpo por mi entusiasmo.

Ésa energía mal encaminada, igual dirigida hacia salvar ballenas, hacer manifestaciones, iniciar un grupo de música ranchera o coleccionar seres imaginarios en el teléfono. ¿O tal vez es que no me entusiasmo por las cosas correctas? ¿La política, la economía, las elecciones, el calentamiento global?

Me disculpo entonces por mi falta  de atención.

Desde hace algún tiempo ya he decidido ser la mejor versión de mi misma, eso implica elegir mis molinos de viento con más cuidado, entonces ya no trato de comerme al mundo, sino de compartirlo con los demás y mejorarlo desde mi trinchera, sin ganar millones de pesos pero canjeando cientos de sonrisas. ¿Es acaso mi felicidad lo que les molesta?
all Apologies, o Neta, perdón
Bien, aunque no quiero, tengo que disculparme por mi felicidad.

Escribir lo que pienso en mis redes sociales, tener sexo antes del matrimonio, comer gluten y carne sin que sea saludable ni ético, desear viajar y trabajar solo para solventar esos viajes, amar con todo mi cuerpo y toda mi mente, conversar con extraños y ayudarlos aunque sean terroristas, oponerme a la pena de muerte, quejarme de las instituciones públicas, tatuarme, llevarle la contraria a mis adultos con autoridad, entre muchas otras miles de cosas.
Lo lamento, siento mucho que mi placer sea causa de su malestar y que lo tomen como una afrenta personal. ¿Pero es entonces mi honestidad  y franqueza lo que les molesta?

Entonces debería disculparme por decir la verdad…

Neta, perdón.

 

AHH.

Amaranta Hernández

You Might Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *