Papi
Papi mataba un cordero
cada cumpleaños
los cuereaba y les sacaba despacito
el corazón
delante de mí
papi sí que sabía de vacas y caballos
a las vacas
las miraba a los ojos
y ellas permanecían impávidas
pensando, vaya a saber uno qué
a los caballos
les acariciaba las patas con
delicadeza y después
les daba una palmadita
como podrían saludarse los viejos amigo.
Papi me decía “nena, no se dice
puta”
y yo aprendí con inocencia
de cordero
“pu, no….ta, no…-le decía-
puta sí”.








